Computadores zapatarios

eWEEK nº 499, 7 diciembre 2000

Debe molar llevar un computador integrado en el zapato. Este está fabricado de manera que convierte la energía generada al caminar en voltios para alimentar al susodicho computador de baja potencia. Una unidad transmisora modulada por la información procedente del computador crea un campo eléctrico que modifica el voltaje corporal en formas medibles por una unidad receptora en otra parte del cuerpo. Así es como desde el zapato se envían datos a un reloj  electrónico de pulsera. ¡Voilà! Dos objetos “pensantes”, dos infoimplementos muy particulares, se han comunicado a través de una red corporal (b.a.n., o p.a.n.: body o personal area networks), sin cables ni radio.

Estamos hablando de informática indumentaria (wearable computing). De textiles tejidos con circuitos que procesan, transmiten o reciben datos y energía, de gafas con displays, de teclados impresos en la ropa, de biosensores de transpiración, temperatura o tensión muscular.

Lo propio del humano es aspirar a amplificarse mediante herramientas y prótesis: ampliar y agudizar sus sentidos, multiplicar su fuerza y su memoria, calcular potentemente, llegar más lejos y más deprisa. Siguiendo ese programa, desarrolla ahora  infoprótesis incorporadas, un ajuar informatizado. Así, su cuerpo acabará encapsulado como un nodo de la Red Universal Digital, desde donde podrá enviar o recibir mensajes y datos, y el estado de sus sentidos y órganos.

Antonio Machado, en su poema “Retrato”, alude a “su torpe aliño indumentario” y a cómo en el último viaje se le encontrará “ligero de equipaje, casi desnudo”. Sic transit gloria mundi.